Revista de Ciencias Médicas La Habana

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Revista de Ciencias Médicas La Habana 2010; 16 (1)

 

POLICLÍNICO UNIVERSITARIO “MARTA MARTÍNEZ FIGUERA”  MUNICIPIO GÜINES, PROVINCIA LA HABANA

COMPORTAMIENTO DE LOS ACCIDENTES EN MENORES DE 15 AÑOS

Lic. Sara Fuentes Pacheco1, Dr. Raúl  Martínez Pérez2, Lic. Bárbara Yusimith González Casañas3, Lic José Ernesto González González1 .
                  

  1. Licenciada en Enfermería. Profesor Instructor. Master en Urgencias Médicas
  2. Especialista de II grado en Angiología. Profesor Auxiliar. Master en Urgencias Médicas
  3. Licenciada en Enfermería. Profesora Instructora

 

RESUMEN

Se realizó un estudio observacional analítico longitudinal y retrospectivo en el Policlínico Universitario “Marta Martínez Figuera” del municipio Güines, provincia La Habana. La población objeto de estudio estuvo integrada por 878 niños menores de 15 años que sufrieron accidentes en el transcurso de un año. La incidencia global de accidentes fue de 21,5%.  El sexo masculino fue el más afectado con un 57,6%. Los grupos etáreos menores de 1 año y de 1 a 4 años presentaron Incidencias específicas iguales, significativamente superiores al grupo de 5 a 14 años. Los factores lesionantes que predominaron fueron los traumatismos y estuvieron presentes en todos los grupos etáreos con un 86,4%  presentando un incremento en los aportes proporcionales a medida que se incrementa la edad y la mayoría de los accidentes ocurrieron en el hogar.

Palabras Claves: accidentes, morbilidad, niñez.

Descriptores DeCS: ACCIDENTES DOMÉSTICOS 


INTRODUCCIÓN

Con el avance de la ciencia y la técnica durante la segunda mitad del siglo XX y el actual siglo XXI, el control, y en algunos casos, la desaparición de múltiples enfermedades que en otros tiempos constituyeron un azote de la humanidad, se esperaba que la mortalidad debía disminuir ostensiblemente para los hombres; sin embargo, una "enfermedad" de poca importancia anterior, se ha convertido en el nuevo azote de la población mundial; nos referimos a los accidentes 1.

Cada día, miles de personas pierden la vida o sufren traumatismos en nuestras calles, carreteras o en el hogar. Hombres, mujeres y niños que se dirigen a la escuela o al trabajo, que juegan en la calle o emprenden largos viajes, nunca volverán a sus hogares dejando tras de sí familias destrozadas o, en el mejor de los casos, nunca más podrán vivir, trabajar o jugar como solían hacerlo.

Los accidentes son considerados un problema de salud a nivel mundial, tanto en las sociedades desarrolladas como en las subdesarrolladas, por constituir un proceso complejo en el cual pueden intervenir múltiples factores que están en dependencia de las características particulares de cada sociedad, dándose a llamar “La Epidemia del siglo XX” que traspasó al siglo XXI2

En este siglo los accidentes se convirtieron en un despilfarro social injustificable y el propósito de evitarlos nunca ha llegado a ser tan empeñado y serio como el que nos anima ante los desastres naturales, las guerras y las enfermedades. Se ha demostrado que no son ni tan accidentales, ni tan inevitables, sino que en muchas oportunidades pueden ser prevenibles. En la edad pediátrica constituyen un serio problema de salud por su elevada morbi-mortalidad así como por la repercusión económica que acarrean 3.

Señala el profesor José Ramón Jordán4 que lo peor que tienen los accidentes es el nombre. La palabra accidente por su significado habitual se entiende como un suceso, casual, debido a la suerte o mejor, a la mala suerte este concepto es científicamente impreciso, ya que accidental significa casual o fortuito, pero si se tienen en cuenta que pueden ocurrir hay más posibilidades de evitarlos.

La Comisión de Promoción de Salud de Cuba plantea que los accidentes son causados por determinadas circunstancias ambientales y conductas personales y exhiben un patrón epidemiológico claramente definido, aunque variado, de acuerdo con el país de que se trate, con la edad, y el sexo del individuo5.

Los accidentes constituyen una causa frecuente de ingreso en los hospitales pediátricos y desdichadamente a pesar de todas las medidas tomadas, aún constituyen una de las principales causas de muerte en la población joven. Los accidentes del tránsito frecuentemente tienen consecuencias fatales durante la infancia 6.

Un accidente acontecido indica la existencia real de un riesgo, que no detectado anteriormente o no corregido, lo conocemos a través de sus consecuencias7. La posibilidad de que ocurra un accidente existe en todos los campos de la actividad humana. El accidente en el niño es resultado, tal vez, de las consecuencias finales de obras, condiciones y acciones que no respetan la existencia de un infante que crece a la par del desarrollo tecnológico y social 8.

El estudio de la epidemiología de los accidentes y sus mecanismos de producción, ayudan en el diseño de estrategias de prevención para disminuir su frecuencia y gravedad 9.

Con este propósito, se ha adaptado el modelo epidemiológico de agente, huésped y ambiente que se utiliza en las enfermedades infectocontagiosas. En un país como el nuestro, en el que las enfermedades diarreicas e infecciosas han dejado de ser un problema de salud en la infancia y el hecho de que los accidentes ocupen actualmente y desde hace varios años, la primera causa de muerte de 1 a 14 años nos lleva a reflexionar ante estos eventos10.

Entre las provincias más afectadas en todos estos años tenemos a Cienfuegos, Sancti Spíritus, Matanzas, Pinar del Río, La Habana y Ciego de Ávila, que han tenido cifras promedio en los últimos años de sus indicadores por encima de la media nacional11.

Se considera que los accidentes son un problema creciente en términos de años de vida potencialmente perdidos, sufrimiento humano y costos económicos, por lo que los accidentes han sido motivo, en los últimos años, de múltiples investigaciones, tanto a escala nacional como internacional, pues constituye una de las principales causas de morbilidad  prácticamente en todos los países, con un alto índice de morbilidad general 12.

El Policlínico Universitario “Marta Martínez Figuera” del municipio de Güines, provincia de La Habana, el cual brinda atención a una población de 4082 niños menores de 15 años y distribuidos en una extensión territorial de 34,19 km2 no está excepto de esta situación, es por ello que consideramos oportuno desarrollar un estudio para evaluar el comportamiento de los accidentes en dicha población que posibilite diseñar un conjunto de acciones para enfrentar satisfactoriamente el problema planteado.

 

MATERIAL Y MÉTODO

Se realizó un estudio observacional, analítico, longitudinal y retrospectivo en el Policlínico Universitario “Marta Martínez Figuera” del municipio Güines, provincia La Habana, durante el período comprendido desde el primero de abril de 2006 hasta el 31 de marzo de 2007 con el objetivo de analizar el comportamiento de los accidentes en niños menores de 15 años.

La población objeto de estudio estuvo integrada por todos los niños menores de 15 años que hubieron sufrido accidentes, pertenecientes a dicha área de salud. Los datos correspondientes a las variables del estudio se obtuvieron por la autora directamente de los Registros del Departamento de Estadísticas del policlínico, así como de las hojas de cargo.

Todos los datos así obtenidos fueron llevados a una base de datos en formato electrónico (Access XP de Windows) para facilitar el procesamiento estadístico de los mismos, los que fueron resumidos en tablas, calculándose las frecuencias absolutas y relativas. Se empleó una computadora personal Pentium IV, con ambiente de Windows XP. Los textos se procesaron con Word XP, y las tablas y gráficos se realizaron con Excel XP. Para el análisis estadístico se utilizó la Prueba de Contraste de la diferencia entre proporciones para probar diferencias entre las incidencias específicas. La Prueba Ji cuadrado se empleó para probar relación entre variables.

Para todas las pruebas antes mencionadas se consideraron como significativos, valores  para P < 0,05.

Sobre los aspectos éticos en todo momento se fue muy cuidadoso en respetar la confidencialidad de los datos plasmados en los registros revisados.

 

RESULTADOS

La Incidencia Global de Accidentes fue del 21,5% (gráfico 1) lo cual significa que, en el transcurso de un año, una quinta parte de los niños menores de 15 años sufrió un accidente que demandó atención médica.

Grafico 1: Incidencia Global de Accidentes en Niños
(n=4082)



La incidencia específica de accidentes por sexo muestra un predominio significativo del sexo masculino (gráfico 2).

 

Gráfico 2. Incidencia Específica de Accidentes por Sexo



Los grupos etarios menores de 1 año y de 1 a 4 años presentaron Incidencias específicas iguales, significativamente superiores al grupo de 5 a 14 años (gráfico 3).

Al relacionar los factores lesionantes con la edad (tabla 1) se constata que fueron los traumatismos los que estuvieron presentes con mayor frecuencia en todos los grupos etáreos, siendo los responsables del 86,4% de todos los accidentes, presentando un incremento en los aportes proporcionales a medida que se incrementa la edad.

Gráfico 3. Incidencia Específica de Accidentes por Grupos de Edades


En los menores de un año los traumatismos fueron seguidos por la picadura de insectos, mientras que en el grupo de 1 a 4 fue la ingestión de tóxicos y en el de 5 a 14 las mordeduras de perros.

Tabla 1. Factores lesionantes según Grupo de Edad


TIPO DE LESION

Menor de 1 año

De 1 a 4 años

De 5 a 14 años

TOTAL

#

%

#

%

#

%

#

%

Traumas

66

7,5

267

30,4

426

48,5

759

86,4

Ingestión de tóxicos

0

0,0

22

2, 5

6

0,7

28

3,2

Cuerpo extraño

2

0,2

8

0,9

5

0,6

15

1,7

Quemaduras

1

0,1

12

1,4

7

0,8

20

2,3

Picadura de Insectos

9

1,0

15

1,7

8

0,9

32

3,6

Mordedura de perros

0

0,0

11

1,2

13

1,5

24

2,7

TOTAL

78

8,8

335

38,1

465

53,1

878

100,0

                                                                                                            p < 0,05
El 40,1% de los accidentes se produjeron en el hogar, mientras que los accidentes en la vía pública constituyen la tercera parte del total de traumatizados (gráfico 4)

Gráfico 4. Distribución de lesionados según lugar de ocurrencia del accidente

DISCUSIÓN

La incidencia global de accidentes de este estudio es ligeramente inferior a lo reportado por Jaramillo 13 en Colombia quien reporta una incidencia de 22,3%. En Cuba se reportan cifras entre 25,6% y el 18,4% rango dentro del cual se encuentra nuestro resultado 12.

La mayor incidencia en el sexo masculino consideramos está determinado porque los juegos de los varones son por lo general más bruscos, violentos, peligrosos y sus desplazamientos lo realizan en un mayor radio de acción que las niñas, los cuales son muchas veces estimulados por la propia familia, en relación con la percepción del rol de género que poseen.

Coincidimos con otros estudios realizados en Cuba, según plantea Bostelo 14 y Gonzáles 15, los cuales muestran mayor afectación en el sexo masculino; aquí el niño al estar más desarrollado y extender sus habilidades potenciales, el riesgo de accidentarse es mayor, debido a su relación con el medio y ser menos supervisados por los padres.

Según plantea García16, en un trabajo realizado en Ohio (Estados Unidos), donde estudió una cifra importante de niños lesionados comprobó que la mayor proporción correspondió al sexo masculino. 

Es alarmante que uno de cada tres niños menores de cinco años sufriera al menos un accidente en el período de un año. Esta incidencia igual en ambos grupos de edades es debido a que en esta etapa se desarrollan intensas habilidades motoras, la curiosidad por el medio circundante, la necesidad de descubrir algo nuevo, buscar interioridades de los acontecimientos que los rodean; sin estar preparados para discernir el bien del mal, lo que es peligroso o no, ni el dolor del placer; y, por otra parte, la subestimación de los padres de las capacidades de sus hijos y el desconocimiento psicomotor propio de la edad. Todo esto es lo que contribuye al aumento del número de accidentes en estos grupos etáreos y consideramos que este indicador es alto, cuando se supone que el niño deba estar siempre bajo la supervisión de alguna persona adulta.

Bazar17 en estudios realizados en Alemania, encontró que estos grupos etáreos fueron los más afectado, lo cual coincide con nuestro estudio

Estos eventos se han convertido en una importante fuente de preocupación, ya que han aumentado considerablemente en la actualidad y los niños crecen rodeados de fuentes de peligros siendo más propensos a accidentarse por su grado de inmadurez física y mental, menor experiencia e incapacidad para prever los riesgos y, por tanto, son más susceptibles de afectarse debido a sus acciones y falta de supervisión de sus actividades.

Según indican estudios realizados en Cuba  sobre la proporción de varones que sufren accidentes es muy superior al de las hembras. Nuestros resultados coinciden con los encontrados por diferentes autores en Santiago de Chile, Colombia y Cuba  donde el grupo de edades más afectado fue el de los niños en edad escolar18.

En los menores de 1 año los traumatismos son dado por actos irresponsables, es muy común que se ponga al niño de pocos meses sobre un mueble para el cambio de pañales o realización de otro procedimiento, así como pasar largas horas en su cuna y, subestimando la capacidad de éste, por descuido y, en cuestión de segundos el niño cae al suelo, lo cual le puede ocasionar traumatismos severos. Este grupo de niños pasan gran parte del día en su cuna, corral y en el suelo y en ocasiones los cuidadores le ofrecen alimentos que atraen insectos y animales que lo pican, en muchas ocasiones se le infectan esas lesiones y no se piensa que ellos están expuestos a una gran variedad de peligros.

Es importante destacar que en el grupo de 1 a 4 años el niño comienza a dar sus primeros pasos y en el transcurso de los días camina más estable por lo que deambula con más soltura, siendo esta la causa de que aparezcan los traumatismos y la ingestión de tóxicos, esto es debido a que todavía es muy común presenciar productos químicos de frecuente uso en el ambiente doméstico, en envases de refresco. El niño que conoce ya estos envases no duda en llevarse a la boca algo que él considere sea digerible, sin importarle cual es su contenido.

Respecto al grupo de 5 a 14 años ha medida que aumenta la edad sus actividades suelen ser más variadas y riesgosas, se amplia su área de desplazamiento pudiendo escapar más frecuentemente de la custodia de los adultos y por ende aumenta el peligro de sufrir algún traumatismo y mordeduras por animales, estos acuden a la escuela, juegan con otros en parques y calles, realizan sus primeras excursiones en grupo, siguen siendo curiosos, no son capaces de valorar bien el peligro y los riesgos y, por tanto, siguen sufriendo muchos accidentes. No obstante, ya son capaces de comprender los peligros del agua, fuego, tráfico, y de mantener una conducta algo más correcta que les proteja.

En los trabajos de Haller19 y Lescohier 20 también la localización principal de las lesiones fue craneoencefálicas, lo cual coincide con esta investigación.

Esto constituye un problema ya que el niño nace totalmente ignorante de lo que es o no peligroso para su integración corporal y esto es algo que los adultos olvidan frecuentemente, pues este permanece en el hogar, y en la medida que va creciendo y desarrollando sus capacidades y habilidades, aumenta también su curiosidad, su deseo de saberlo todo, y es en esta etapa y en este medio, donde el niño aprende mediante prueba y error, lo que es perjudicial o no, se encuentran con sartenes mal colocados, sustancias tóxicas dejadas a su alcance muchas veces en envases a los que el niño está acostumbrado a usar (por ejemplo: botellas y latas de refrescos), balcones sin protección, largas permanencias del niño sin supervisión del adulto en jardines, portales, patios y es entonces cuando ocurre el accidente en este medio. Parece estar claro que el inicio de la deambulación y la falta de custodia por el adulto constituyen elementos claves para la ocurrencia de los mismos.

 

REFERENCIAS  BIBLIOGRÁFICAS
  1. World Health Organization. Guidelines for essential trauma care. Geneva: WHO; 2004.    
  2.  Zayas Mujica R, Cabrera Cárdenas U, Simón Cayón D. ¿Accidentes infantiles o lesiones no intencionales? Rev Cubana Pediatr (periódica en línea). 2007; 79(1).  Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_issuetoc&pid=0034753120070001&lng=es&nrm=iso    Acceso: 12 agosto 2008.  
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  5. World Health Organization. Injuries, violence and disabilities: biennal report 2004-2005. Geneva: WHO; 2006.   
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  14. Zayas Mujica R, Ulises Cabrera Cárdenas U, Dinorah Simón Cayón S. ¿Accidentes infantiles o lesiones no intencionales? Rev Cubana Pediatr (periódica en línea). 2007; 79 (1). Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S003475312007000100009   Acceso: 15 septiembre 2008
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    http://www.ucmh.sld.cu/rhab/articulorev10/morbilidad.htm . Acceso: 16 febrero 2008.  
  20. Blanco-Ons Fernández P, Sánchez Santos L, Domínguez Pérez M, Martinón Torres F, Rodríguez Núñez A. Niños y motos: ¿podemos hacer algo más para prevenir los accidentes? An Pediatr  2006; 64(2):14.
SUMMARY

It was conducted a longitudinal, observational and retrospective study,  in "Marta Martínez Figuera" University Polyclinic in Güines Municipality, Havana province. The study population consisted of 878 children under 15 years who suffered accidents in the course of a year. The overall incidence of accidents was 21.5%. The masculine sex was the most affected with 57.6%.  The age groups under 1 year and 1-4 years had equal specific incidences, significantly higher than the group of 5-14 years. Injurious factors that predominated were traumatisms and were present in all age groups with 86.4% showing an increase in the proportional contributions as age increases and most accidents occurred at home.

Subjects Headings: ACCIDENTS, HOME 

Lic. Sara Fuentes Pacheco
E-mail: sara.fuentes@infomed.sld.cu

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